Las opciones son infinitas, partiendo siempre desde el lugar donde va a estar alojado, ya sea en un hall de entrada —nunca de frente a la puerta—, en un comedor —excelente lugar según el feng shui—, en vestidores, en toilettes o en baños.

En las formas más diversas: redondos, ovalados, bombés, rectangulares o cuadrados. Con marcos en todos los estilos y acabados, o sin marcos.

Biselados o no, tallados y de colores.

No sólo sirven para mirarnos; también amplían ambientes y aportan luz.